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‘Tan cerca, tan lejos’. Un artículo de Mario Sánchez del Real

Hace tan solo unos días que fueron los premios Anuncios. Unos premios a los que esta querida revista, que de cuando en cuando me deja escribir lo que me da la Sanchezdelreal gana (gracias), califica como premios de publicidad “de verdad”. ¡Zasca!, pero de verdad, de verdad. ¡Zasca y zasca!

Acojona mucho ver cómo una de las revistas más importantes del sector directamente habla en estos términos, no sin razón, reivindicando aquello que de forma metódica recogen de los diferentes medios, esas campañas que sin duda ven la luz. Extraño mundo el nuestro de luces y sombras.

No puedo dejar de estar de acuerdo en el planteamiento inicial de buscar lo mejor de lo que se publica realmente, pero me preocupa lo que deja entrever, o mejor lo que deja ver que te cagas: hay una publicidad de mentira, más falsa que el fuera de juego en un futbolín, pero que en el fondo nos encanta. No empleo el verbo en su modo indicativo condicional “nos encantaría”, porque por obra y magia de la creatividad publicitaria, lo convertimos en un contundente “nos encanta”, presente de indicativo. Vamos, que por cojones lo hacemos, con cliente o no, con inversión o no, con medios o por todos los medios.

Una pena. Resulta que existen dos planetas muy lejanos en los que viven los clientes y otro en los que nos encontramos los creativos. Entre ellos, miles de kilómetros de distancia, años luz. No vemos, no sentimos, no pensamos, no parimos lo mismo.

Unos en el planeta Tierra del pragmatismo más rancio, pies en tierra, enrocados en objetivos muy lógicos, pero con poco sentido del riesgo y por tanto con poca expectativa de destacar. Prosa pura.

Los otros en la Luna de Valencia, lunáticos de las ideas que buscan cliente o formas extravagantes de ser realizadas, pero con poca o ninguna cercanía a los intereses de los primeros. Verso puro, lírica, poesía que a veces acaba en drama.

Porque un drama es que, estando tan cerca, estemos tan lejos. ¿De qué nos vale tener ideas brillantes si no tienen comprador, si nadie cree en ellas? Un drama. Una putada.

LA NADA

Algo estamos haciendo mal todos, para no encontrar un término medio para sacar partido a ese talento, un ni pa ti ni pa mí, que nos haga mejores y que mejore la industria. Mucho ego y mucho cague. Entre medio, la nada. Como en el espacio. Viajar a la Luna era cosa de locos, pero se consiguió, ergo es bueno volar. El problema es no saber volver o aterrizar, como el Apolo 13*. ¡Qué cerca se ve la Luna cuando sale en el horizonte, enorme, colosal y qué lejos está de la Tierra, esa que pisamos! Que se lo digan a Tom Hanks.

*Para los de la LOGSE: por ejemplo, en la vida real, Pinto está a unos escasos 10 km de Valdemoro. En la vida publicitaria, siendo Pinto el cliente y Valdemoro la agencia, están a tomar por c... Bueno, pues eso, como la Tierra y la Luna. Bueno queridos, pues cuando volvamos de la Luna nos vemos por la Tierra, porque al fin y al cabo, sólo están a 384.400 km. O mejor, ¿por qué no quedamos entre Pinto y Valdemoro, que están a 10 kilómetros? Nos vendría mucho mejor a todos.

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