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‘Llega el verano pero ¿qué verano?’. Un artículo de Ismael Pascual y Diego Bracamontes

Dos opiniones de dos profesionales del marketing, uno español y el otro mexicano, tratando de entender lo que nos une y lo que nos hace diferentes en ambos mercados. Siempre dos puntos de vista, que se complementan o que se enfrentan y que muchas veces unos serán más picantes que otros.

La receta de hoy: ¿Dónde ha quedado el verano en México?

LAS PATATAS (ISMA):

Ya tenemos el verano encima, y ayer todavía ví a Santa Claus por la ventana recordándole que todavía tenía algún regalo que me tenía que traer.

El verano es un típico topicazo en España, que a veces echo de menos viviendo en México.  Echo de menos los días largos, sol desde la madrugada hasta bien entrada la tarde/noche, calor en la piel, a veces demasiado, sobre todo en algunas ciudades de España (¡¡¡¡Sevilla es pa morirse!!!!), vacaciones largas en agosto, calles vacías para que las disfruten los Rodríguez que se quedan, poco tráfico y mucho buen rollito que se acompaña con cervezas frías, muchas Coca-Colas (hasta con whisky), boquerones, aceitunas, Martinis, y tantas otras cosas buenas…..

Y las empresas cierran o bajan el ritmo, el patrón se va y deja que todos se vayan de vacaciones en agosto, y además está “cultural y moralmente” aceptado eso de Cerrado por vacaciones,… ya vuelva usted en septiembre, o incluso a quién se le ocurre pedir eso ahora en pleno verano… ¡¡¡por Dios!!!

Es verdad que todo eso está cambiando, y ya se dejan a veces retenes, algunos pobres desgraciados a los que les toca trabajar en agosto, o algunos espabilados que pueden y lo prefieren, pero la verdad es que todavía se viven en España un bajón generalizado en agosto y no acabamos de repartirnos las vacaciones equitativamente a lo largo del año.

Por eso los españoles que tienen negocios en México, que muchas veces los dirigen con remote control desde España (¡¡¡¡gran error!!!!), se pegan el gran trompazo su primer verano en este país y no entienden que en Mexico el verano es bien diferente, y eso si aceptamos que en México hay verano, porque la verdad es que en este país puede que podamos llegar a la conclusión de que no hay verano, o solo en el imaginario colectivo, pero no en la realidad.

Es muy importante entender esta diferencia para que un español pueda hacer negocios en México sin cagarla mientras está tomando vinitos y tapitas en Marbella o en Cadiz. Pero eso ya dejo que se lo explique mi amigo el Chile, que piensa que yo como soy español no tengo ni idea todavía de lo que es vivir en el trópico, aunque me guste mucho (hasta el falso verano).

EL CHILE (BRACA):

Mi primer encontronazo con una agencia en España fue hace vario años en un mes de julio, cuando pedía revisiones creativas durante el mes de agosto. Los pobres chicos me miraban con cara de no saber qué pasaba por mi cabeza en ese momento. Y tenían toda la razón, ya que para mí agosto era como cualquier mes del año. Y es que en México, como dice el Patata, el verano no existe.

Primeramente, el verano meteorológico es diferente en México. Sobre todo en la parte central del país, donde la época es sinónimo de las grandes lluvias del año. Si vives en la Ciudad de México, seguramente te tocarán los días de peor tráfico vehicular, con tardes llenas de lluvias tropicales que duran un par de horas, pero que dejan la ciudad inmovilizada por completo. Para los mexicanos, la época de calor se vive sobre todo en Semana Santa, cuando la mayoría aprovecha para salir a las playas y disfrutar del mar sin el peligro de los huracanes que llegan más tarde en el año. Conciertos y actividades al aire libre tampoco hay muchos, ya que la mayoría de organizadores temen a las lluvias extremas que cancelen sus eventos.

El verano emocional se vive, por otro lado, marcado por la temporalidad escolar. A partir de mayo las universidades se encuentran en exámenes finales y los niños de educación primaria terminan clases hasta julio. La mayoría regresa a labores habituales a mediados de agosto. Esto deja un espacio de desconexión emocional limitado. Algunos pocos buscan su historia de verano conociendo algo más de México en las playas llenas de extranjeros, aunque la mayoría se queda en casa, buscando qué hacer con los amigos en algún centro nocturno, cine o casa. Pero lo que es cierto es que hay una gran expectativa de esta temporada que, por lo general, nunca se cumple.

Hay pocas marcas que se llegan a aprovechar de esto. La mayoría, engañadas por el mito de tardes soleadas y personas en traje de baño, se avientan a realizar grandes activaciones en la playa y a buscar la canción del verano para chicos y chicas que la escucharán en Spotify encerrados en su habitación. Acá existe una gran oportunidad de encontrar ideas de negocio y comunicación para todos aquellos veraniegos de clóset mexicanos, que esperamos mucho de una temporada que nos da los más grandes chubascos y atascones del año.

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