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Editorial

Editorial 1562: Antes del mal mayor

No resulta fácil hacer estimaciones de cómo puede evolucionar en los próximos meses la situación económica general en Cataluña, y por ende lo mismo puede decirse del mercado publicitario. Estas líneas se escriben en los primeros días de aplicación del artículo 155 de la Constitución, iniciativa gubernamental que junto a la convocatoria de elecciones parece haber tenido un efecto sedante sobre una realidad que se ha mostrado particularmente efervescente y tensa en los últimos meses.

Ese estado de cosas, y la gran incertidumbre aparejada, fue el que llevó a centenares de empresas a sacar su sede social de Cataluña, en un movimiento que tenía por objetivo fundamental tranquilizar a los clientes y a los accionistas pero que por el momento no ha afectado a las unidades operativas, entre ellas a las encargadas de marketing y publicidad. No hace falta insistir en la relevancia como anunciante de algunas compañías que tienen su dirección en Cataluña y en la importancia de muchas de las marcas cuyo marketing y comunicación se gestiona desde allí.

Aparte de la salida de empresas, la incertidumbre causada por el desafío soberanista ha ocasionado una cierta desaceleración de un mercado inmobiliario que se mostraba pujante, particularmente en Barcelona, y una caída en la afluencia de turistas y en ciertos consumos, y seguramente ha paralizado planes de inversión previstos. También en el terreno publicitario, según una encuesta que llevó a cabo Anuncios entre medios y agencias, y que se conocieron en algunos casos concretos, como el de Seat, que informó expresamente de que paralizaba la actividad de comunicación y marketing de su nuevo modelo. Está claro que la inversión publicitaria no prospera en situaciones de incertidumbre, y así parece haber sido en esta ocasión, aunque, como señalaba uno de los profesionales de medios consultados, no se han producido cancelaciones masivas, y la intensidad del frenazo inversor no ha sido mayor, en palabras de varios, que el que se produce en periodos de campaña electoral.

Al menos a corto plazo, la publicidad no parece haber acusado un muy duro golpe con la crisis catalana. Los anunciantes del panel Zenthinela se manifestaban bastante preocupados por las consecuencias de la misma, pero era una opinión expresada antes de la aplicación del 155. En cualquier caso, y aunque parece que por ahora se ha evitado el mal mayor, no parece descabellado pronosticar que los acontecimientos sucedidos en los pasados meses, y los que sucedan a partir de ahora (no debe olvidarse que el 21 de diciembre se celebran elecciones) tendrán consecuencias económicas y corporativas a medio plazo. Habrá que ver entonces cómo ello incide en las actividades de marketing y publicidad.

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