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Tu opinión

‘Autocensura’. Un artículo de Carlos Sanz de Andino

Que levante la mano el que no se haya visto envuelto últimamente en una de éstas:

—... entonces la madre recoge al niño del cole y...

— Un momento, un momento... mejor que al niño lo recoja el padre. A la madre, ya si eso, la sacamos luego en la escena de la ofi cina, haciendo de jefa...

— Perdón, qué cabeza la mía.

— Y ya que estáis, en el spot de Juguetalia que sea el niño el que juegue con la cocinita, en el de Tiendacanina eliminad el chiste del gato que luego se enfadan los dueños de gatos, y en el de Cajabander no hagáis referencia a subidas de sueldo, ¡con la que está cayendo!, ojo con el spot de rebajas que luego nos acusan de lgtbifobia, de machismo, de feminazis o de todo a la vez, si me apreciáis en algo, nada de referencias políticas en los titulares, eso incluye el de Te vas a poner morado

para la semana gastronómica, y ya que estamos con lo de ser políticamente correctos incorporad lenguaje inclusivo en el concepto de los televisores: el y la que saben SABA, ya sé que no suena igual, pero nos ahorramos disgustos, y —por lo que más queráis—, ni se os ocurra rodar el beso para el spot del chicle sin un consentimiento previo documentado, que nos hundís... Vamos, que no hagáis nada por lo que nos puedan zurrar ¿vale?, que el community ya lleva dos bajas por depresión y yo vivo bordeando la lágrima.

Pues así andan las cosas últimamente, que para escribir una cuña de Mirinda hacen falta resmas de papel de fumar. Ya no basta Autocontrol, no son sufi cientes las recomendaciones del Banco de España, no vale con que no se pueda beber cerveza en un anuncio de cerveza ni pisarle en un anuncio de coches... No, ahora además hay que estar pendientes de las asociaciones de Señoras Ofendidas, de Caballeros Indignados y de Ni-lo-Uno-nilo-Otro Requetemolestos, de la Congregación de Madres y Padres Preocupados (y también de la de los Despreocupados), de los Amigos de los Peces Cometa y de los Enemigos de los Políticos Veleta, de las familias mononucleares, de los defensores de la Revolución Asexual, de los Veteranos de Mil Batallas... y, en general, resignarnos a vivir asustados de cualquiera que tenga la costumbre de ofenderse por un quítame allá estas pajas y airearlo a los cuatro vientos, preocupados por el que dirán, el qué escribirán y el por dónde nos atizarán esta vez.

PORTERAS

Antes estas cosas se resolvían en la escalera, cotilleando entre vecinos y poniendo a parir al del cuarto, pero todo quedaba en familia. Ahora, las redes sociales han generado el patio de porteras más grande del mundo, un foro gigantesco donde hablar mal de los demás y tirar piedras a pecadores sale a precio de saldillo. Y aquí estamos todos, autocensurándonos antes de ni siquiera atrevernos a abrir la boca, no vaya a ser...

A ver, por un lado, debo decir que le veo algo positivo a todo esto. La publicidad tiene un papel responsable en la sociedad, y cuando de vez en cuando caen en mis manos anuncios de hace medio siglo en los que un señor regalaba una nevera a su señora para hacerla feliz, un vaquero cultivaba su enfi sema para parecer más hombre o a un niño se le ponían orejas de burro para escarmentarle, me congratulo de cómo hemos evolucionado, y creo que debemos seguir comprometidos en cambiar las cosas para construir un mundo más considerado y mejor para todos.

Pero, por otro lado, me pregunto si no nos estaremos pasando de rosca y nos estaremos volviendo un poquito gilipollas.

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