Anuncios Blogs

Publicidad

Intro

Tu opinión

Elon Musk no es Iron Man. Un artículo de Mario Sánchez del Real

Siento ser el portador de tan mala noticia, pero para sorpresa de muchos, Elon Musk no es Iron Man. No lo digo yo, parece que los hechos se obstinan en quitarnos a un superhéroe de verdad.

Lo primero es que Elon no le llega a Robert John Downey Junior ni a la suela del zapato. Ni en pose, ni en chulería. Aunque reconozco que por algún tiempo pensaba que sí, que Musk era el tan increíblemente bien interpretado personaje de Marvel por Robert Jr, solo que en su versión en la vida real. El Stark de carne y hueso.

Cuando se empezó a hablar de Musk pensaba, como casi todos, que era un genio, uno de esos que aparece de cuando en cuando y que tiene por objetivo cambiar el mundo, como Nikola Tesla, Henry Ford o incluso Steve Jobs. Pero no. Con Iron Man, solo coincide en ser físico, inventor y magnate, solo.

No cabe duda de que es una mente privilegiada, pero me cae gordo. Su ego y ganas de montar shows alrededor de sus increíbles hazañas se han convertido en una especie de oda permanente a la ocurrencia que no me acaba de llegar. Supongo que como showman también tiene muchos seguidores, que es lo que hoy día parecen perseguir la mayoría de seres humanos como objetivo vital, sean inteligentes o no. Pero desperdiciar ese inmenso talento, esa mente brillante en montar espectáculos parece una pérdida de tiempo.

No les quito su gracia, que la tiene, pero el circo va desde coches descapotables viajando por el universo, pasando por venta online de lanzallamas o tablas de surf, hasta increíbles cohetes que aterrizan solos en vertical o cápsulas supersónicas. Como decía el refrán, quién mucho abarca...

Parece que a este niño grande le divierte que la gente entre al trapo y embista estas ocurrencias con frenesí comprador inmediato. Todo lo que toca el niño grande se vende al instante. Bueno, todo lo que no es importante, todo menos el famoso modelo Tesla Model S, por ejemplo. El supuesto hit que no está alcanzando los mínimos deseados y que en parte ha podido acabar con su liderazgo de la compañía que él mismo creó.

¿Qué define mejor a Musk,? ¿su talento creador?, que lleva a su compañía a ser deficitaria, ¿o sus shows mediáticos?, que son auténticas acciones de marketing globales y de gran repercusión. Difícil elección para un creativo que suscribe y muy fácil para un comité de dirección que se precie de serlo, me temo.

Veremos si la historia de Tesla sigue adelante para cambiar el mundo, como parecía hace tan solo un par de años. Ahora, hasta como ya sucediera a Apple cuando Steve Jobs salió, la compañía no arroja buenos números, y los inversores son impacientes. Más si su rock star empieza a desvariar un poco, como parece que está pasando.

Dicho esto, me recuerda un poco al statu quo de la publicidad, que se mueve entre la payasada ocurrente creativa, el trucheo y la necesidad imperiosa de obtener los resultados adecuados. El talento es el atractivo principal de las agencias, pero este tiene que rendir economicamente o peligra la supervivencia de las mismas. En esto estamos todos, en busca del termino medio.

Soñar es bueno, y para crear es imprescindible, pero ¿hasta donde hay que dejar rienda suelta al soñador talento? Yo no creo que exclusivamente con talento creativo se saque a una empresa adelante, ni siquiera con grandes ideas, porque las ideas no son nada si no se llevan a cabo y de forma efectiva y sobre todo si no te las compran. Bienvenido Elon al club de los creadores de “yo tuve una idea cojonuda y nunca salió”. De eso en lo nuestro hay mucho, ya saben.

Estas cosas no pasan si, además de la idea cojonuda, no hay un plan lleno de miles de detalles pragmáticos, de esos que suelen encabronar a las mentes más brillantes y creadoras, porque no son capaces a veces de bajar de las nubes. Estimados compañeros del gremio publicitario, ¿no les suena esto extremadamente familiar?.

Ahora tras la salida de Musk de la presidencia de Tesla, veremos qué pasa en esta lucha entre egos llenos de talento y los objetivos más mundanos de su compañía.

Veremos si encuentran el equilibrio entre el talento arrollador del Stark de carne y hueso, sus campañas de alimentación de ego y la importancia de seguir lanzando al mercado productos que realmente nos cambien la vida y sobre todo, que se vendan.

De momento y visto lo visto, me quedo con Downey Junior que, como héroe, mola más.

 

 

 

 

Comentarios

Publicar un comentario

If you have a TypeKey or TypePad account, please Inicia sesión