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‘Las prisas pasan, la mierda permanece’. Un artículo de Carlos Sanz de Andino

Mira que nos lo tenemos dicho… ¡Que no! Que las cosas bien hechas llevan su cariño, y el cariño es incompatible con el aquí te pillo aquí te mato. El cariño, cielo, exige dedicación, y el amor verdadero ya ni te cuento. Díselo, anda, o si no se lo digo yo, o le llamamos juntos si te da vergüenza… Ya, ya… que sí, que es solo por esta vez… como la última vez, y como la anterior ¡Pero que no es verdad, alma cándida! ¿No aprendemos? La acumulación de veces se convierte en costumbre, y peligrosa. Además, explícame: ¿Cómo es posible que solo tengamos una semana para pensarlo y otra para rodarlo, cuando para hacer el brief ha habido un mes, para testear las ideas hay otro mes, y otro mes para que la idea ronde por los despachos antes de responder a la propuesta? ¿No te parece que algo no cuadra?… No, no… si eso lo entiendo: que tiene que estar en el aire el lunes 3 para aprovechar la temporada, que si no las ventas no salen y entonces caerán rayos y truenos desde la bóveda celestial…

Carlos Sanz de Andino OK

Lo que no entiendo es que eso del día 3 ya se sabría hace tiempo, ¿no? No es que haya ardido una zarza y una voz mágica haya anunciado, por sorpresa, que si la campaña no está ese día lloverá sin parar y se extinguirán las especies…

De hecho, el año pasado la temporada también empezaría el 3, o el 2, no sé, lo que cayera en lunes… Y de verdad que no es por no hacer el favor, que por ellos lo que haga falta… Es que luego sucede lo que sucede… ¿Es necesario que te lo recuerde? Pues te lo recuerdo. Sucede que cumplimos y llegamos como unos campeones… pero el resultado no queda tan fino como debe, se podría haber mimado más la idea, se podría haber producido mejor… Y nadie está feliz con el trabajo tan cumplidamente entregado, ni ellos ni nosotros. Y entonces ya nadie recuerda que no dormiste, que se abolió el fin de semana, que se negoció con la única productora del planeta que accedió a entrar en ese tiempo y ese presupuesto… No. Todo eso se esfuma y solo queda esa agria muequita de: pst, pues bien bien, tampoco ha quedado, ¿no?… Pasan las prisas, pasa la buena voluntad, pasan incluso las palmaditas en la espalda y los ufs por haber llegado… y ahí quedas tú, con cara de gilipollas y un ñosclo entre manos que ocultas hasta a tus padres, a los que no quieres decepcionar porque te tenían por un chico listo… Y también quedan esos ojillos que antes te miraban cómplices y ahora te escudriñan suspicaces con ese guiño de no soy yo, eres tú… ¿Cómo? ¿Con qué me vienes ahora? ¿Qué dicen que si no llegamos nosotros llegarán otros? ¿Qué la fecha es inamovible? ¿Que la vida es así, no la he inventado yo? ¿Que nos quitan la cuenta? ¿Pero es que no lo entiendes? Si lo hacemos, si decimos que sí, si forzamos para llegar y no queda bien perderemos la cuenta igualmente, y además perderemos la dignidad ¿Te acuerdas de lo que era la dignidad? ¿De lo bonita que era? Ya. Ya sé que hay que pagar nóminas y todo eso… ya, ya… que otra vez es la última vez… que les hagamos el favor, que les salvamos la vida… que somos capaces y no tiene por qué quedar mal… ya me sé todo eso. Qué pesado te pones. Anda, déjame que me lo piense, pero ya te digo que mi postura ahora mismo es un gigantesco y rotundo NO. Un NO al 99%.

Deja de mirarme con esos ojos vidriosos de gato con botas. Bueno, por lo menos, un NO al 75%… En fin. Mierda.

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