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'Añorando ‘El Ala Oeste’'. Un artículo de Sonia Aparicio

Casi al mismo tiempo que Correos recibía el Premio Nacional de Marketing en reconocimiento a la innovación, nos desayunábamos con nuestros políticos en los medios y las redes sociales inaugurando dispensadores de gel hidroalcohólico en el metro de

Madrid. Seis meses después de que la pandemia irrumpiera en nuestras vidas para convertirse en el principal tema de conversación y preocupación. Seis meses después de que los negocios y comercios esenciales que permanecieron abiertos durante el confinamiento empezaran a implantarlos, sin más bombo y platillo que los carteles y dispensadores en sus puntos de acceso. Seis meses después de tantas cosas que la noticia parecería un chiste, si no fuera porque el tema no acepta ni media broma. Era una de las principales medidas recomendadas para la apertura de locales y lugares públicos desde que empezamos a adentrarnos en esta nueva normalidad. En el metro de Madrid, los instalaron y anunciaron, acto de inauguración incluido y con presencia de las autoridades (in)competentes, casi casi antes de ayer.

Se preguntarán algunos de ustedes qué tiene que ver la velocidad con el tocino.“ ¿Y cuando el cerdito corre?”, contestaba mi benjamín, hoy ya universitario, cuando su lógica infantil y su lengua de trapo me arrancaban una sonrisa día sí, día también. Pasado el instante tierno y nostálgico del recuerdo, la sonrisa da paso a la mueca al constatar —una vez más— que mientras unos parecen emular a Hillary y Norgay en su conquista diaria del Everest —enhorabuena, Eva Pavo, por el merecido galardón—, otros acostumbran a llegar tarde, mal o nunca, aunque cojan el suburbano. Suenan en mi cabeza las voces de Josiah Bartlet (el presidente demócrata), Leo McGarry (el jefe de Gabinete), Josh Lyman (el subjefe), Toby Ziegler (el director de Comunicaciones) y toda la fauna de animales salvajes de la política y la comunicación con la que Aaron Sorkin pobló El Ala Oeste de la Casa Blanca:

— Josiah Bartlet: ¿No sabíais que estaba lloviendo?

— Toby Ziegler: En realidad, señor, supimos que llovería cuando comenzó a llover.

Los diálogos no causan el mismo efecto sacados de contexto y de la televisión; si no vieron la serie en su día, pueden engancharse ahora en Amazon Prime (búsquenla como The West Wing) a este tratado magistral de estrategia, de política y de comunicación, todo junto y revuelto y a la vez diferenciado; porque todo, absolutamente todo, es estrategia en su estado más puro; porque sin estrategia no hay proyecto político o empresarial que valga; porque la estrategia política o empresarial no es nada si no va de la mano de una verdadera estrategia de comunicación. Porque la comunicación es estratégica. Y poco futuro tienen los líderes y gestores que aún no lo hayan entendido.

El Ala Oeste arroja un sinfín de lecciones sobre estrategia y comunicación aplicables no solo a la política, también a cualquier empresa. Porque recrea con gran realismo la entrega y dedicación a un proyecto, la pasión por lo que haces cada día, el trabajo en equipo, la competitividad, los éxitos, los fracasos, el diálogo, el debate, la discrepancia y el ecosistema de difíciles equilibrios que todos mantenemos en nuestra vida; y todo es aplicable de una u otra manera al ámbito profesional y al personal.

— Josh Lyman: Me estás escuchando, pero no me estás entendiendo.

— Toby Ziegler: No, no estoy de acuerdo contigo. Eso no significa que no te esté escuchando o que no esté entendiendo lo que estás diciendo; estoy haciendo las tres cosas al mismo tiempo.

Ni el metro ni la Comunidad de Madrid son el ala oeste de la Casa Blanca, ni el objetivo era comparar aquí la realidad con una serie de televisión; y menos ahora, cuando imagino a millones de estadounidenses que no votaron a Trump metiéndose en vena las siete temporadas de la serie. Pero yo —y seguramente Toby Ziegler también— me pregunto cada día en numerosas y diferentes circunstancias: ¿Cuál es la estrategia? ¿Cuál es la estrategia de comunicación? ¿Cuáles los objetivos y el público al que pretendemos impactar? ¿Y cómo c******* hacemos todo eso? Porque ese es el verdadero reto. El cómo, no el qué, es hoy lo realmente diferenciador.

 

 

SONIA_NEGRA

 

— No son las batallas que perdemos las que me molestan, Leo; son las que no nos preparamos. (Toby Ziegler).

Gracias, Sorkin.

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